Renovar a Brandon Williams, cuestión de estado en Baltimore.

Hay que admitirlo. Ser seguidor de los Ravens es muy duro. Sí, está muy bien eso de haber ganado dos Super Bowls en 20 años. Y también lo de habernos acostumbrado a ser unos habituales de los playoffs (correremos un tupido velo sobre el año pasado… bueno, y sobre la temporada post-Super Bowl) Pero esas alegrías solo se disfrutan cinco meses al año, y durante los restantes siete solo podemos alimentarnos de los recuerdos de aquellos partidos. Porque una cosa está clara: el glamour y los focos de la offseason, y más concretamente de la agencia libre, siempre están lejos de Baltimore.

Quizá haya exagerado un poco. Ozzie también se acuerda de los sufridos seguidores de los Ravens y de vez en cuando nos trae algún regalo emocionante, como este año Weddle, o algún otro anodino que termina por ser uno de nuestros preferidos, como Daryl Smith hace tres años. Pero la tónica suele ser la siguiente, y en esto creo que no exageraré: en febrero leemos artículo tras artículo en los que diferentes expertos evalúan las opciones que tiene la franquicia de retener a sus mejores agentes libres, a menudo con intrincados ejercicios de ingeniería fiscal. También vemos como los diversos equipos ponen el franchise/transistion tag o el tender (agentes libres restringidos) a sus jugadores, que en el caso de los Ravens suele traducirse en nada respecto a lo primero (Tucker este año, pero es un K –los kickers también son personas y tal–). Luego asistimos a la publicación de una serie de artículos en los que los expertos a los que antes me refería evalúan las opciones que la franquicia córvida tiene de firmar a tal o cual agente libre, generalmente un ejercicio fatuo para llenar páginas y matar el tiempo. No es por falta de ganas, pero esperar a que se rompiera otro fax para que Von Miller hubiese recalado en Baltimore era ya mucho esperar. Aparte de que no sé cómo podríamos haberle pagado, por mucha ingeniería fiscal que hubiésemos hecho.

Así pues, llegamos a marzo y vemos un desfile jugadores que abandonan el bello estado de Maryland, y un conjunto de estrellas que nunca parecen recalar allí. Osemele, Smith, McPhee, Ellerbe y un largo etcétera pasan a ser historia Raven y se van a ganar mucho dinero a otras franquicias, generalmente dando un menor nivel que el desplegado en el M&T. Sea como fuere, el aficionado córvido transita por la agencia libre sin poder celebrar un gran nombre y sin poder dar la bienvenida a una de las estrellas más rutilantes de la NFL, esperando a que Ozzie obre su magia en el nada glamuroso mercado de saldos. Esto, lógicamente, tiene su explicación: hay que renovar a muchos jugadores para que no se vean tentados por las mieles de la agencia libre, como Yanda este año. Pero eso no lo hace más digerible, ni más entretenido. Algo que, finalmente, me lleva al motivo de este artículo. Quizá haya llegado la hora de cambiar ligeramente el enfoque en el Front Office e intentar retener a alguno de los jóvenes jugadores que estos años han acabado firmando por otros equipos, y si por alguien ha de empezarse es por Brandon Williams.

El #98 de los Ravens fue seleccionado en la tercera ronda, puesto 94 global, del draft de 2013 procedente de Missouri Southern, universidad que compite en la NCAA Division II. En su primera temporada en el equipo no tuvo demasiado protagonismo, participando únicamente en siete encuentros, a la sombra de jugadores fundamentales de la defensa córvida de aquel año como Arthur Jones, Chris Canty, Haloti Ngata, y del también joven Terrence Cody que, sin embargo, tenía cada vez menos minutos merced a su bajo nivel de juego. Sea como fuere, el año siguiente Williams adquirió un rol mucho más importante en el equipo aprovechando la marcha de Jones y la reconfiguración de una defensa en la que Cody terminó por desaparecer. Desde el puesto de NT, y flanqueado por Canty y Ngata, se convirtió en uno de los principales baluartes de Baltimore en las trincheras, una zona del campo que siempre ha marcado la identidad y carácter de la franquicia, elevando sus números hasta los 46 placajes (24 solo) y 0.5 sacks. Finalmente, la pasada temporada fue la de su consolidación como el mejor NT de la liga, y uno de los cinco mejores DTs en general, ejerciendo un liderazgo absoluto en la primera línea de la defensa córvida y convirtiéndose en uno de los pocos aspectos positivos de un equipo descompuesto por las lesiones. Así, mejoró sus estadísticas del año anterior consiguiendo 53 placajes (35 solo), 2 sacks, algo nada habitual para un jugador con su tamaño y jugando en el tipo de esquema de pass-rush que juega Baltimore, y 2 pases defendidos.

Brandon Williams es, sin duda, uno de los mejores defensores contra la carrera de entre todos los líneas defensivos de la liga. Pese a ser un jugador algo menor que los estándares de la posición, su enorme peso (152 kilos) le hace capaz de absorber dobles bloqueos habitualmente, lo que sumado a esa ligera diferencia de tamaño le hace ser muy dinámico a la hora de irrumpir en el backfield rival. La potencia y fuerza de Williams se traducen en una notable dificultad para moverle por parte de las OL rivales, siendo capaz de generar mucha presión sobre el QB –aun cuando su misión principal no sea cazarlo– que libera otros espacios para que tanto los OLBs como los DEs los aprovechen. De hecho, es esta misma capacidad de atacar el backfield la que le hace un gran defensor contra la carrera, pues otorga poco tiempo a los RBs para pensar y reaccionar a su jugada, al tiempo que su presencia modifica el desarrollo de la carrera, generando así ventajas para sus compañeros.

Tanto por su enorme talento como por su espíritu tremendamente competitivo, así como por su forma de jugar dando el máximo en cada snap, Williams es indudablemente un jugador con ADN Raven. Gente como Tony Siragusa, Haloti Ngata, Michael McCrary o Kelly Gregg son los que han moldeado la fama de Baltimore en las trincheras, y Williams parece situarse, a tenor de su proyección, en esa misma línea. De hecho, desde la salida del propio Ngata, Williams es el principal dominador de la DL córvida, en un sistema en el que es necesario que esta genere ventanas de oportunidad para los OLBs. Jernigan, como apuntábamos hace un par de artículos, parece algo por debajo del nivel que se le presumía al salir del college, quizá debido a que no sea todo lo explosivo que apuntaba a la hora de atacar al QB. Guy, pese a ser un jugador sólido, no aporta ese extra de calidad que tenían jugadores anteriores. Y la terna de jóvenes y jugadores poco rodados, como Urban, Kapron Lewis-Moore, Kaufusi, Davis o Henry son aún más proyectos que otra cosa, pese a que algunos pinten realmente bien. Combinando ambas cosas, el ADN Raven de Williams y su rol como absoluto líder y pieza clave de la actual DL, queda bien claro la necesidad de renovar a un jugador como él.

Sin embargo, y como ha sido clásico en Baltimore en estos últimos años, los problemas vienen con los números. Y se agravan todavía más si atendemos a lo que se ha pagado en la reciente agencia libre por los diversos jugadores disponibles. Contratos como el de Olivier Vernon en los Giants (85 millones por 5 años) o el de Malik Jackson en Jacksonville (90 millones por 6 años) hacen de Brandon Williams un jugador que, sin duda, verá recompensado su trabajo estos cuatros años en Maryland con un salario que quizá Baltimore no pueda igualar, algo similar a lo que ha sucedido con Kelechi Osemele. Por ello, lo más inteligente por parte del Front Office sería intentar repetir lo que se hizo con Jimmy Smith o Marshall Yanda la pasada preseason, alcanzar un contrato que evite que Williams salga a una agencia libre en la que los Ravens parecen no tener demasiadas armas económicas para competir. En este sentido, los 6,5 millones liberados al cortar a Monroe elevan el cap disponible del equipo hasta los 13 millones, 11,5 en 2017 contando con el incremento de dinero muerto del contrato del LT según OverTheCap. Con esa cifra el equipo parece tener margen de maniobra, siempre que encuentre disponibilidad por parte de Williams. Eso sí, renovarle implicaría muchas dificultades para resolver la situación de Tucker, que con toda probabilidad jugaría con el franchise tag todo el año. Pero si el NT prefiere probar lo que le ofrecen en la agencia libre, será complicado que Baltimore pueda ofrecerle una cantidad semejante a la que presumiblemente le ofrecerán.

En resumidas cuentas, la pelota está ahora en el tejado de Newsome, De Costa y Harbaugh. Una buena oferta durante este verano, quizá algo superior a lo que les gustaría pagar pero en cualquier caso justa con el rendimiento del jugador, podría ahorrar muchos problemas a la franquicia de cara a la primavera del año que viene y evitaría la marcha de otro jugador joven, muy necesario para reafirmar los cimientos de una franquicia en una suerte de transición dulce desde el equipo dominador que ganó la Super Bowl en 2013. La estrategia de construir a través del draft, considerando el carácter de permanente candidato a la postemporada de los Ravens, es sin duda la idónea y la más inteligente a la hora de maximizar los recursos económicos disponibles, pero pienso que en el momento actual de la franquicia quizá sea necesario hacer mayores esfuerzos por retener a jugadores jóvenes sobre los que cimentar un equipo campeón. La combinación entre ambos enfoques da la medida justa para equilibrar jugadores consolidados con nuevos talentos, y en este esquema Williams resulta un jugador clave para volver a tener una DL dominante, máxime en una división tan dura y competitiva como la AFC Norte.

Miguel A.

3 thoughts on “Renovar a Brandon Williams, cuestión de estado en Baltimore.

  1. No puedo reprochar ninguno de los argumentos, coincido en todo lo expuesto, no debemos permitir que Brandon Williams se nos marche porque es el baluarte de nuestra línea defensiva, al final se intentó retener a Osemele pero se hizo tarde, habría que empezar a hablar ya con Williams para que pueda permanecer en el equipo mucho tiempo. Con respecto a Jernigan parece que este año está más fino y rápido que nunca y puede ser una muy agradable sorpresa junto con algún que otro joven defensivo. De todos modos nada de esto tiene ni debe ser un obstáculo para ver que hay jugadores que deben permanecer como sea en el equipo, me mosquea la elección de Willie Henry que aunque no es un jugador que actúe a priori en la misma demarcación podrían haberle seleccionado para prepararle para una supuesta marcha de Williams que espero no ocurra.

    Muy buen artículo. Felicidades.

    • Sí, a mí la selección de Henry también me escamó en cierto sentido por lo que comentas. En principio pensé que podría ser por lo que se lleva tiempo hablando de que podrían cambiar a una 4-3 plena, que por cierto Pees ha vuelto a negar hace unos día y que en cualquier caso daría para un debate aparte, pero viendo que no va a ser así la cuestión de Williams surge indudablemente, porque en principio Davis fue drafteado para jugar muchos minutos. No deja de ser una póliza de seguros pero sería bueno intentar evitar el accidente, empezando por ejemplo por ofrecerle algo a Williams. Porque o son las conversaciones más secretas del mundo o ni siquiera se han sentado, ya que no hay ni rastro de noticia semejante en los medios. En semejante división, con tipos como Le’Veon Bell, Gio Bernard, Jeremy Hill, DeAngelo Williams o Duke Johnson, dejar escapar a un defensor como Williams es tirar piedras contra tu propio tejado. Si es necesario abrir más hueco Webb o Pitta son claros candidatos, y yo sin duda me los puliría con tal de poder retener a Brandon. Pero vamos, que sin sondearle poco pueden alcanzar el objetivo.

      Sobre Jernigan ojalá este sea el año de su explosión, pero verdaderamente lo que sale durante la pretemporada me lo creo poco o nada. Ya he leído que Campanaro y Brooks están “en la mejor forma de su carrera”, “entrenando como nunca”, como estaba Elam el año pasado, pero hasta que no lleguen los training camps y los partidos de pretemporada yo lo tomo todo como humo. Pero vamos, que ojalá sea así porque bien que necesitamos un DE que destroce OLs.

  2. Es cierto, no hay nada sobre la renovación de Williams y creo que es la máxima prioridad del equipo antes de la agencia libre, eso e intentar llegar a un acuerdo con Tucker. Luego tendríamos otras opciones como Kamar Aiken o Rick Wagner, al segundo ya le doy por perdido aunque podría ser un LT de emergencia pero la llegada de Alex Lewis o incluso Jarrell broxton a pesar de ser más Guard dejan a las claras lo que se espera hacer con Wagner; nada, si no cambia la cosa en la temporada. Con respecto a Aiken creo que sin ser un WR de bambalinas y superestrella nos hace mucho bien y llena huecos muy necesarios, este último año se ha desmarcado como un muy buen WR de posesión……..tal vez sea el único en el mundo pero espero cosas muy buenas de Jeremy Butler.

    Estoy de acuerdo contigo, en los OTA suelen ser todos la caña y estar en mejor forma que nunca pero tampoco podemos negar que en RBs el que más a destacado ha sido Terrance West y que parece que este año Jernigan está a priori más en forma que nunca………..o eso dicen, pero volviendo al tema, es una prioridad absoluta que hay que renovar ya a Williams y lo de cargarse a Webb o a Pitta, no sé, Pitta me produce muchas dudas, por su físico y porque tenemos un cuarteto de TEs jóvenes con Waller y Boyle si dejan el fumeteo y a Webb me gustaría verlo más de safety porque creo que junto con Weddle puede formar una pareja profunda que con su movilidad desestabilicen a los QBs contrarios. Aún continúo esperando a Brooks, Elam y Brown y creo que este año, por fin, la secundaria puede darnos alguna alegría.

    Pero na cosa está clara, como tú, opino que la firma de un nuevo contrato para Williams debe ser algo prioritario, no podemos dejar que se lleven a un NT que es capaz de colapsar el pocket como lo colapsa y ser determinante en su posición.

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